Aventuras y desventuras de una Gran Cacho de Perkins

31/08/11

Mi primera batería

Holasss... como viene siendo habitual, masombro cada vez que me da por escribir de lo mucho que he tardado... y es que desde adviendo ha llovido y llovido mares, lo siento pero sólo minspiro, como también viene siendo habitual, en estados de insomnio máximo, como es el caso hoy. Por qué será?? será el cambio de temperatura?? será este nudo que tengo en el estómago?? o quizá sea la vejiga, enemigo acérrimo en las noches de vigilia...? Puede que sea, incluso, el tanque de café que me he tomado en casa de A. mientras esperaba al técnico... pero vayamos por partes.

Resulta que ya he vuelto de mi estancia estival en nuestras soleadas tierras. Los que me vieron lo saben, los que no, lo siento porque tampoco me he esforzado yo mucho en mover mares y montañas por situaciones familiares que no vienen al caso aquí, pero que me venían necesitando más que para un café prófugo en vete tú a saber qué rincón de la Comunidad (o de otra, que ya ni de fronteras entiendo cuando quedo con los colegas, jejeje). En todo caso, todo el que lo ha intentado me ha visto de una manera u otra. Y el que no, pues ya en las próximas vacaciones veremos qué puede hacerse, que hay más días que nebulosas en el cielo (has visto, T., cómo aprendo de tus conferencias nocturnas???).

En fins, pues en regresando del airport con nocturnidad y desesperación, me comenta mi queridísimo que cuando ha ido a coger MI coche para venirme a buscar (después de no haberlo meneado en 3 semanas), que no arrancaba. Así, como información de fondo. Y yo, que había dejado la susodicha máquina hecha un pincel aparcadita en nuestra calle y niqueladita toda, me revuelvo y le digo: "QUEEEEE???", y él: "Que no arranca, que te debes de haber dejado algo encendido pq se le ha ido toda la batería" (N. del T.: traducción un poco libre). Yo, algo encendido??? Podría ser de haberse tratado de un día cualquiera, que lo voy a coger al día siguiente y me dejo... no, vamos, ni de coña, no me dejo nada encendido, que más de una vez he vuelto al lugar del aparcamiento sólo para asegurarme de que lo había cerrado, de que había apagado la radio o cualquier otra cosa, en plan obsesivo... y menos cuando me voy a ir un par de semanas a casa: lo miré y lo remiré antes de dejarlo, y cuando volví a pasar a pie lo volví a remirar...

Pues nada, que no arranca. Lo único que se me ocurre es el pilotito que se enciende y se apaga en la radio cuando quitas el frontal... pero eso no debe ser ná... medio voltio cada cinco días o algo así... Bueno, pues voy a tener que llamar a los del ADAC para que me lo arranquen. El ADAC es el RACE alemán, del que soy miembro desde que pisé una autoescuela, por si acaso. Es algo más caro que si no tienes nada, que suele ser mucho más barato, pero como la mentalidad alemana a veces te cala hondo y todos pertenecen a un clus de esos del motor, pues hala, yo también. Además, la asistencia en carretera es algo que tengo la impresión de que no me va a sobrar en mi vida de Telma (o Louise, según).

Así que me preparo psicológicamente para llamar al servicio en carretera (lo que duró dos días, es que hacía un web que no cogía el coche!!! Bueno, vale, a lo mejor soy una acojoná, o como dirían los alemanes, un conejo miedoso, que ellos en lugar de palabrotas tienen nombres de animales totalmente inofensivos), y voy y les llamo. Como me van a decir que mueva el coche para que se recargue la batería, pues llamo a mi amiga A. que se va a ir dentro de un par de días a casa y así la veo un rato, y me bajo al coche. Todo muy organizado, me piden los datos, me preguntan dónde estoy, me repiten mi número de teléfono al que el técnico va a llamar cuando esté a 5 min del lugar para que no tenga que esperar en el coche... todo muy bien. El buen señor tarda un poquito, pero qué te esperas de un técnico, por muy alemán que sea. Además la señora de la centralita me ha dicho que en no más de una hora tengo al hombre aquí, y así ha sido, así que no me quejo. Un poco seco, por otra parte, pero qué te esperas de un alemán, por muy técnico del ADAC que sea ;)

En fins, que me recarga la batería y me dice que muy bien puede haber sido de tener el coche tanto tiempo con la lucecita ésta de la radio puesta, pero también me viene a insinuar que puede ser que haya puesto mal la radio y que he confundido las fuentes de alimentación (cosa que S., cuando hablo con él, me desmiente vehementemente, no en vano es él el experto en electricidades y aparatos de HiFi y me lo ha puesto bien seguro segurísimo!). El resultado es que me comenta que mínimo 45 min tengo que ponerme a dar vueltas con el bólido por las calles de la cuenca del Ruhr, y a ese cometido me entrego con toda tenacidad. Como hasta casa de A. sólo tardo 30 min, y eso parando en todos los semáforos aun cuando estaban en ámbar, la recojo allí y nos vamos a dar un voltio por el centro de Dortmund, para ver si ya me da menos canguelo callejear por allí sin peligro de aparecer en Lünen, Berlín o Tokyo, que de todo soy capaz. En definitiva, después de una hora escasa lo aparco enfrente mismo de su casa y ya que estoy me quedo a comer.

Tras el obligado café (que puede que me esté afectando todavía a las 2 de la mañana que os escribo esta sarta de assurdeces), me despido decidida a volver a mi casa, dando por supuesto (en realidad, rezando para) que el cochecito arranque. Cuál no será mi sorpresa que... ni un ruidito. Nada. Cero. No arranca, ni amago que me hace. Vaya, pues parece que voy a amortizar la cuota este año. Y les llamo otra vez. El técnico llega algo más rápido que el de esta mañana y me pregunta cuánto tiempo tiene la batería. Yo como una tonta, pues ni idea, si macabo de comprar el coche y venía todo ensartao ya, como quien dice... y él me comenta que por el color de la chisma bien puede tener unos 5 años, y entonces sería normal que se hubiera roto. Yo le comento (como si supiera de lo que hablo, pero en realidad me lo ha dicho S. al teléfono cuando le he dicho la razón de mi retraso) que me temo que a lo mejor pudiera ser también la Lichtmaschine (en español? pues ni idea, primera vez que oigo hablar de semejante pieza), y me la comprueba y me dice que está perfestamente. Me endosa una nueva batería y pretende cobrarme 119 lauris de mi tarjeta, que se defiende con uñas y dientes y se niega a entregarle su chip a la máquina cobradora del señor, así que le toca llevarme a un cajero a que los saque en vivo y en directo. En fins, por las molestias me regala un muñequito de peluche vestido de trabajador concienciado del ADAC y me deja en la mismísima puerta de mi auto. No está mal, me he librado de la parafernalia "llama al taller-pide una cita-déjales el coche-reza por que sólo te encuentren lo de la batería-recoge tu coche etc", y además me han dado un peluche :P Qué queréis que os diga, quien no se contenta es porque no quiere...

Tras una travesía ya exenta de mayores incidentes, llego a mi casa y aparco con la maestría que me caracteriza, apago la dichosa lucecilla de la radio y me voy pensando: "como no arranques mañana, me van a oir los de la asistencia...". Y así es como he incrustado mi primera batería. Ya sé que llevaréis unas cuantas ya, pero es que soy L en eso de los coches y me hace ilusión contarlo. Un besote a todos, una vez que he soltado esto lo mismo puedo dormir y todo ;)

04/12/10

Ya estamos en adviento

... o bueno, hace una semana ya. Con lo cual, tuve que decorar toda mi casa con papás Noeles, campanitas y demás motivos navideños ya el domingo pasado, claro, es que era el primer domingo de adviento, y aquí empieza oficialmente la navidad. Naturalmente, vamos a ignorar el hecho de que los dulces de navidad y papás noeles de chocolate ya están en los supermercados casi desde agosto, por no hablar de las decoraciones y el mercadillo de navidad, que están niquelaos todos a principios de noviembre... pero no, oficialmente es el adviento, no el 30 de agosto, ni la lotería. Y, por supuesto, nosotros tenemos también en casa nuestro "velismo" de adviento, que en casa es solo un centro de mesa con un velón en el centro, pero normalmente es una corona con ramitas de abeto con cuatro velas que se encienden cada uno de los domingos antes de navidad (el primero una vela sólo, el segundo esa vela y otra más, y así hasta el cuarto) y está ahí como centro simbólico de la vida navideña y familiar calentitos en casa, tomando algo caliente y horneando galletitas de navidad. Todo muy bucólico y germánico. Ah, y que sepáis que no vale poner un árbol de navidad con luces de colores, que eso es horrible y no se hace: las luces tienen que ser blancas, como si fueran velas. Con luces de colores parece eso una discoteca, no un árbol sagrado del espíritu de la navidad...

Al adviento le sigue el primero de diciembre, que es cuando todos los niños (y los no tan niños) reciben su Weihnachtskalender, un calendario con ventanitas en los días, y se va abriendo cada día una ventanita con el número del día y detrás hay una sorpresa, normalmente chocolate. El calendario dura hasta el día 24 (que es cuando se reciben todos los regalos, cosa que no está mal para disfrutar de ellos en las vacaciones...), y normalmente el último regalo es EL regalo de navidad. Aunque hay Weihnachtskalender con bolsitas de té, con dulces, con citas y con todo tipo de pequeños regalos que la gente se estruja la cabeza por preparar. La verdad es que es una tradición bonita, a mí me han regalado este año un Kalender de huevos Kinder, así que cada día puedo abrir una ventana, sacar un huevo de chocolate, comérmelo y ver cuál es mi sorpresa del día... No es muy aconsejable para la línea, pero bueno, al fin y al cabo es navidad, no???

Todo esto está cambiando mi vida, por más que me he intentado defender de todas estas cosas, que no se puede ir a dos bandas, que al final se acaba mal... Pero mañana ya es el segundo domingo de adviento, y a pesar de que ha estado nevando toda la semana, he ido al mercadillo de navidad dos veces a pasar frío (estamos a un par de grados bajo cero, así, ya para disfrutar del "feeling" a todo trapo) y a beber Glühwein (el vino caliente con especias típico de estos tiempos, que viene muy bien a partir de una determinada temperatura...) para comprobar que todo el mundo está ya preocupado con los regalos para la Nochebuena. Les da igual que siga nevando, que los pies y las manos se les queden escarchados para el resto del año, que el viento y la humedad se les cuelen hasta los higadillos... ellos siguen en la calle como si no tuvieran casa, de tienda en tienda o en el mercadillo, comen una patata asada, un pescado frito o una salchicha con un panecillo o demás delicias de los puestos depié por el camino y dejándose los deditos en el intento. La verdad es que en esta época del año una no para de observar y maravillarse...

La semana que viene es San Nicolás, y la noche anterior, por si todo lo que ya os he contado fuera poco, los niños (que no han tenido suficiente chocolate hasta el momento) dejan sus zapatos en la ventana y el santo viene y les deja chucherías por la noche. Es un día en que todo el mundo, también los mayores, aprovecha para dejar una pequeña figura de chocolate (las hay de todos los tipos), si es posible con nocturnidad y siempre con alevosía, escondida en algún lugar donde la persona en cuestión la pueda encontrar y alegrarse de que S. Nicolás le ha dejado también algo por ser bueno... ni que decir tengo que evidentemente llevaré chocolatismos para mis peques, dejaré un par de elementos sorpresivos en las taquillas de mis colegas y estaré al tanto por si me encuentro alguna que otra sorpresilla a lo largo del día...

Qué mas os puedo contar del adviento? pues que le va poniendo a una nerviosa porque se acercan la navidad, las vacaciones, las cenitas y demás festejos (y en mi caso, el viaje a casa y el volver a estar "en mi salsa") y porque es un mundo de tentación y remordimientos, tanto chocolate por todas partes, madre madre madre... Hoy he comido una patata caliente, ayer un pescadito frito y me estoy librando a duras penas de hacer unas galletitas en casa!!! No sé en qué estado me veréis estas vacaciones, pero espero poder contenerme un poco para pasar todas las duras pruebas que me pone el destino en estos tiempos. Feliz adviento a todos :)

18/09/10

Hoy casi me muero

Hola assurdines!! no, no es que me haya caído por un precipicio ni que me hayan pegado ni nada de eso, no os asustéis. Ha sido un momento muy duro que ha resultado en... pero bueno, las historias assurdas se empiezan desde el principio:

pues estaba yo esta mañana de buen rollo y me he pensado que era un buen momento para volver a las andadas deportivas... he consultado los cursos de hoy en internet y mira tú, había clase de step a las 12... sin dudarlo ni un momento, me he preparado la mochilen en un periquete y me he dispuesto a salir de casa. Ya en la calle me he dado cuenta de que, entre otras cosas, se me había olvidado el móvil, pero bueno, de todas maneras en el deporte no lo iba a oir y tampoco es que tenga yo la vida telefónica de un jefe de Estado, así que...

He llegado, me he cambiado, he bajado bien armada con toalla y botellón de agua. Y me he encontrado con una profesora de step que no veas la caña que nos ha metido (hay que decir que toda chula y después de mucho tiempo sin pasarme, me he metido a step II, pq yo lo valgo) pero cuya cualidad más sobresaliente era estar... embarazada!!!!!! pero embarazadísima!!!!! y ahí la veías ni corta ni perezosa como bola del mundo dándonos mil vueltas a todos los demás (y digo todos, pq había dos tíos ahí con un saber estar dándolo todo), madre mía qué manera de saltar, subir, bajar, dar vueltas... y yo sin embarazo ni extras que no sean mis grasas acumuladas con amor todo este tiempo y con la lengua fuera.

Pero bueno, más o menos eso ha sido prueba superada. Me he subido al vestuario y con la escueta pero efectiva compañía de una toalla, el gel, el champú y la tarjetita con la que se entra, se sale, se cierran las taquillas, se pagan los extras, etc, es decir, LA tarjeta, he ido a ducharme. Después de la ducha y echando aún humo del jupe que nos había dado la Madre Naturaleza, me he dicho: "anda, vamos a relajarnos, por qué no!!" y me he metido en el saunismo mínimo que hay allí. Después de unos diez minutillos (que tampoco es plan de quedarse cual uva pasa) me he vuelto casi levitando de relajada que estaba hasta las taquillas, cuando ha empezado mi desgracia. Y claro, me he "desrelajao" inmediatamente.

Y es que al llegar a mi taquilla me la he encontrado abierta y, evidentemente como no podía ser de otra manera, mi mochila no estaba dentro. HORROR. Lo raro es que el abrigo y una sudadera aún seguían allí, pero se habían llevado todo lo demás, hasta la botella de agua medio vacía!!! eso me daba que pensar, pero claro, en esos momentos con el subidón de adrenalina que te entra empiezas a dar carreritas por todo el vestuario, a preguntar a todo el mundo, a hiperventilar... y te pones a pensar: a ver cómo voy yo a casa con la toalla, las chanclas y el abrigo por encima, llamo a un cerrajero con el móvil que no tengo, me identifico con el dni que me han robao y le convenzo de que me abra la puerta de la casa para la que no tengo llaves porque también se las han llevao... O llamo a S que está a dos horas en coche en casa de sus padres y le hago venir para que me recoja con el coche y me meta en casa a escondidas por la puerta de atrás, con el consiguiente buen humor que se le va a poner. O mismamente me quedo a vivir en el vestuario y me duermo metida en una taquilla hasta que alguien se digne a devolverme mis cosas, porque si no no salgo de allí...

Sumida en tan sombríos y atropellados pensamientos le he pedido a una de las chicas si por favor podía avisar a los encargados y ahí se ha personao a los 5 min uno de ellos. Le he explicado la situación en un alemán que dejaba bastante que desear (qué pasa, cuando una está al borde del ataque de nervios da igual la gramática en primer término, no?) y el muchacho, sorprendentemente tranquilo, va y me dice si le puedo decir el número de la taquilla. Yo le digo que sí, que era el 518, y me pide que le deje mi tarjeta, LA tarjeta, para comprobar una cosa en el pc. Yo se la doy, no sin antes informarle de a qué hora ha pasado todo, y él se va con la promesa de que la vamos a encontrar mientras yo me quedo en estado de shock con cara de assurda, con mi toallita y mis chanclas, esperando en el pasillo, a la vez que todas las muchachas que se están cambiando en ese momento comentan cómo está la vida y qué fuerte que me haya pasado eso.

En un momento dado vuelve el chaval, me da mi tarjeta y me dice, para mi asombro, que pruebe a abrir con esa tarjeta la taquilla de al lado. Vamos a ver, qué pasa, que tienen una taquilla de emergencia para estos casos y si te roban te puedes quedar lo que tiene dentro??? Pero yo sin rechistar y un poco como en un mundo paralelo me voy corriendo a la taquilla 520 y pruebo a abrirla y - oh milagro - hace "click" y se abre. Pero lo mejor es que dentro están alli mis zapatillas, mi ropa de hacer gimnasia, mi mochila e incluso la botella de agua a medio terminar!!!
MADRE MIA.

O sea, que he sido tan assurda, por no usar apelativos que no quisiera dejar publicados por escrito, de meter todas mis cosas en otra taquilla al cambiarme y no darme cuenta de que no era donde las había metido al principio... amos, que tiene narices. Después de darle las gracias cinco o seis veces al chaval, he tenido que contar la historia por todo el vestuario a las asombradas muchachas (yo con ganas ya de confesar que es que me medico y a veces no surte efecto, o algo así) y, lo que es mejor aún, salir con toda la entereza que he podido, una vez me había vestido, y pasar por donde están los chavales que se encargan de esto, entre ellos el que me había ayudado.

Pero bueno, después de todo, me intento centrar en las cosas positivas de este asunto, que son: 1. no me han robado nada ni he tenido que ir en pelouts por media ciudad ni tirar mi puerta abajo, y 2. no debe de ser la primera vez que pase esto, porque el chico no ha tenido que pensar ni un momento qué podía hacer y se ha puesto a comprobar en el pc qué taquilla había yo cerrado con mi tarjeta... o sea, que no soy yo la única loca en Bochum, no, que hay más...

01/09/10

Ha empezado el cole

Hola queridos lectores-sufridores de assurdismos. Pues sí, el cole ha empezado y da la casualidad de que me ha tocado ser tutora de una clase. Lo bueno del tema es que por clase hay normalmente 2 tutores, con lo cual tengo una compañera para no tener que sufrir en silencio lo petardos que son los chavales en según qué situaciones... si no, no me habrían podido liar para esta historia, creo.

El caso es que el cole ya está aquí, con todos sus niños, entre ellos los míos. Para empezar, la lista de alumnos es de lo más variopinta, ya que la mitad de mis chavales son extranjeros, es decir, no alemanes. Y no, no hay ningún español, si no habría sido la risa... pero el problema es que la mitad de los nombres no los sé pronunciar. Aparte de nombres turcos como Büsra, o árabes como Mohammed, que ya son del todo conocidos, tenemos por ejemplo a una Rabia (algo habladora pero bastante tranquila), un Atakan (que va haciendo sus pinitos en honor a su nombre), un Milan Geronymo (toma ya), una Zara (como la tienda), un Rohed, una Argjenta, UN Astrit (que yo lo había escrito en el libro de clase como chica, menos mal que en previsión de tales sorpresas lo hice de momento con lápiz), un Jerome y un Ayman. Otros nombres curiosos son un Justus (jijijiji) y un Marco Matthias Manfred (todos los nombres para él, debe ser para compensar).

Luego llegan el primer día y es un primor: todos calladíiiitos, cuidadositos, sin ningún tipo de problema... acojonaos. Llegan algunos con 10 años y se encuentran un mega colegio de más de mil alumnos, 5 edificios, 2 secretarías, 100 profesores... y flipan. Tan chiquitines, sin conocerse ni conocer a nadie... un gustazo para el profesor (aunque a mí ya me estaban dando pena y me pudo la compasión, y yo venga a decirles: "esto lo habéis hecho muy bien", "hay que ver qué clase más maja me ha tocado...", etc, para darles un poco de ánimos...). Bueno, un gustazo, una vez pasado el momento inicial de pánico y terror que tuvimos el primer día nada más llegar:

Normalmente, la primera semana es un caos ya de por sí. El lunes ya se confundieron con los horarios de los mayores y a mi clase no apareció ni el Tato. Pero eso es normal, dentro de lo que cabe. Ya el mismo lunes, que aún no estaban los peques, y con previsión organizadora puramente germánica habíamos dejado mi compi y yo en la mesa del profesor, cerradas bajo llave, un webo de cosas que habíamos comprado para la clase de hoy, ya que teníamos con ellos 2 horas seguidas (además de grapadora, papel de celo, eddings y papel de colores para manualidades, el libro de la clase y, además, 30 cuadernos que íbamos a regalarles con cosas escritas POR MÌ 30 veces seguidas). Lo que no fue normal fue cuando el martes llegamos con los peques a su nueva clase en fila de a dos, se sientan, abrimos los cajones de la mesa del profe (que recuerdo estaban cerrados con llave), y todo, TODO, había desaparecido. Repito: estoy encerrada en una clase con 27 niños nuevos acojonaos y no tengo NADA para hacer con ellos lo que tenía preparado... Tras breves segundos de pánico total profesoril, se nos ocurrió empezar con la lista de los niños, las formalidades y eso, mientras venía alguien que me pudiera ayudar a buscar... y al final aparecieron todas nuestras cosas en otra clase del mismo pasillo. Creo que tenemos fantasmas.

Hoy ya ha sido un día donde los chavales podían salir a jugar en las pausas, donde han estado desde la primera hasta la sexta horas juntos, donde hemos hecho jueguecillos para que se conozcan y vayan perdiendo el miedo... y vaya si lo han perdido!!!!! han empezado los inquietos, los habladores, los frescos y los chungos. O mejor dicho, el chungo. Tenemos un chaval que tiene que tener tratamiento médico porque tiene una enfermedad de falta de concentración y además reacciona agresivamente... ha amenazado a sus compis con las tijeras, a mí no quería hacerme caso, y mientras los demás provocándole, para colmo de alegrías... al final la situación se ha resuelto un poco con empleo de todas las técnicas profesoriles a mi alcance (entre ellas, llamar a la "Rottenmeyer" del cole, la encargada de los peques, que me ha echado un cable) y estoy "en tensión" de ver qué toca mañana... De momento, hoy ya hemos llamado a 3 padres para meter un poco de caña a los peores, a ver qué tal...

Os dejo, espero poderos seguir informando sin que me dé un ataque de nervios antes de tiempo, jejejeje. Un besote a todos.

18/08/10

Conversación assurda

Hola a todos. Este post tenía previsto ser otra muestra de "situaciones assurdas" varias que me pasan en la vida, pero ahora que me pongo a escribirlo, sólo soy capaz de acordarme de una, cachis, siempre me pasa igual. No obstante, os la voy a escribir porque no tiene desperdicio.

Estaba yo preparándome la maleta para volver a este lluvioso país, cuando sentí la necesidad de hacer una pausa e ir a la cocina a comprobar el estado de la nevera. Es una práctica que me gusta llevar a cabo regularmente siempre que estoy en casa (la de mis padres) porque, a pesar de no comerme lo que hay dentro, me devuelve una sensación de seguridad, de protección, de que todo está en orden...

El caso es que yo estaba abajo suspirando por no poder seguir haciendo dichas comprobaciones en un par de días, cuando baja mi hermana y... (antes de transcribir lo que me dice, he de informaros de que tengo 2 camas en mi habitación, en una evidentemente es donde duermo, la otra queda vacía (lamentablemente)).

Hermana: Te he dejado unas cosas en la cama que no usas

Esta frase en apariencia normal y simple de interpretar, pasó en mi cabeza a ser esta otra: " Te he dejado unas cosas en la cama, que no usas", con una estructura germánica que traducida al español estándar sería: "Te he dejado unas cosas que no usas en la cama", a lo que siguió este brevísimo diálogo de besugos (besugas, en este caso, ¿o habría que decir assurda germanizada+víctima inocente?):

Hermana: Te he dejado unas cosas en la cama que no usas
Yo: ... que no usas tú.
Hermana (con cara de flipe): eeeh... no, que no usas TÚ.
Yo (alucinada): ¿Qué cosas no uso yo?
Hermana: ¿Quéeeee?

Bueno, así escrito es muy poco assurdo para todo lo que me pude reir con esto... pero me pareció muy típico :)

16/08/10

Casualidad poética

Es curioso cómo la casualidad juega con las impresiones, los sentimientos, las percepciones. Un ejemplo de esto es lo que me pasó el viernes en el avión, cuando me decidí a abrir mi lectura "obligatoria" de Juan Ramón Jiménez, Diario de un poeta reciencasado. Obligatoria porque tengo que leerme la introducción y el análisis, pero mientras, al llegar al final de un apartado, abro el libro y busco un poema de manera aleatoria a modo de premio por haberlo soportado hasta ahí. Eso hice en lo alto, y éste es el primer poema que mi mano halló:

VÍSPERA

Ya, en el sol rojo y ópalo del muelle,
entre el viento lloroso de esta tarde
caliente y fresca de entretiempo,
el barco, negro, espera.

--Aún, esta noche tornaremos
a lo que ya casi no es nada
- adonde todo va a quedarse
sin nosotros)-,
infieles a lo nuestro.
Y el barco, negro, espera.—

Decimos: ¡Ya está todo!
Y los ojos se vuelven, tristemente,
buscando no sé qué, que no está con nosotros,
algo que no hemos visto
y que no ha sido nuestro,
¡pero que es nuestro porque pudo serlo!

¡Adiós! ¡Adiós! ¡Adiós a todas partes, aún sin irnos
y sin querernos ir y casi yéndonos!

...Todo se queda con su vida,
que ya se queda sin la nuestra.
¡Adiós, desde mañana –y ya sin casa—
a ti, y en ti, ignorada tú, a mí mismo,
a ti que no llegaste a mí, aun cuando corriste,
y a quien no llegué, aunque fui de prisa
--¡qué triste espacio en medio!—

...Y lloramos, sentados y sin irnos,
y lloramos, ya lejos, con los ojos, mares,
contra el viento y el sol, que luchan, locos.

Juan Ramón Jiménez, 1916

Sin pensarlo más, me sonreí a mí misma, qué casualidad leer primero tal poema cuando me acabo de despedir de todo y de todos. Seguí leyendo la pesada introducción, blabla, blabla que ya se me ha olvidado, y en el momento de pasar a otro epígrafe, volví a abrir el libro, intrigada por qué me saldría ahora. Ésto es lo que leí:

Nocturno

Tan inmenso que es ¡oh mar! el cielo,
Como es el mismo en todas partes,
Puede el alma creerlo tan pequeño...
Enclavado a lo eterno eternamente
Por las mismas estrellas,
¡qué tranquilos sentimos, a su amparo,
el corazón, como en el sentimiento
de una noche, que siendo sólo nuestra madre,
fuera el mundo!
¡Qué refugiados nos sentimos
bajo su breve inmensidad definitiva!

Juan Ramón Jiménez, 1916

Quizá alguno de los que lea esto no sepa la bonita noche que pasé con amigos muy queridos, al amparo de las estrellas, buscando las lágrimas de S. Lorenzo y observando los secretos a gritos de cada constelación. Pero me hizo gracia pensar por qué extrañas conexiones o casualidades de la vida tuvieron que salir estos poemas justo, y no otros cualesquiera... Qué curioso.


28/11/09

¿Dónde están mis sábados? ¿O son los domingos?

Hola a todos.

Estoy ahora mismo estudiando un fenómeno bastante común, pero no por ello bien conocido, que es el del "finde-relámpago". Dícese del entorno de espacio de tiempo entre el viernes por la tarde (digamos, hora aproximada del final del trabajo, sea cual sea) y el domingo por la noche, que tiende a cero (o a menos) a medida que pasan los años.

Y es que yo me acuerdo de los fines de semana de mi niñez, que eran una maravilla porque eran dos días enteros para jugar, ver la tele, salir a dar un paseo, ver a la familia... parecían interminables, se disfrutaban sin pensar, y el lunes llegaba y tú tenías la sensación de "jo, cuánto hace que no veo a mis amigos, ¿qué habrán hecho en todo este tiempo?", y cuando estabas en clase dedicabas horas y horas a contarte cosas, porque era casi como volver de unas mini-vacaciones.

Después, pasamos a los fines de semana de la juventud, en los que el viernes por la tarde se iba uno con los amigos a dar una vuelta, a tomar un café, a planear el "finde" en definitiva. El viernes y el sábado noche se salía religiosamente y sin excepción (al menos, en mi caso, que me salía urticaria de sólo pensar en un viernes o sábado noche en casa), y aún te quedaba el sábado por la mañana para ir a por el pan con las amigas, después de comer para salir a tomar un café, el domingo por la mañana para el partido con el equipo de volley y el resto para estudiar, ver la tele y, cómo no, salir un rato a jugar un futbolín, que es que no nos habíamos visto bastante.

Luego, llegó el tiempo de la uni, y para mí el extranjero, claro. Y en fins, no voy a negar que entonces ni sabía cuándo era fin de semana porque la fiesta empezaba el martes... pero ahí las cosas se me empezaron a ir de las manos. Vamos, que aunque también tenía la sensación de que un sábado y un domingo cundían más de lo normal, empezó a achicarse la cosa y a reducirse cuando quedaba con alguien para tomar un café el sábado, y nada de tiempo después nos despedíamos y era domingo por la tarde, sin comerlo ni beberlo (bueno, comer y beber sí podíamos, pero ni nos enterábamos, oye), pero en cualquier caso nos había cundido un ratazo la conversación... Y bueno, hay que considerar también el tiempo de exámenes, en el que el fin de semana te daba para algo, pero cada vez menos, la verdad... Ahora que lo pienso con distancia histórica, me parece que en aquellos tiempos alguien tuvo que tropezar con el botón de la aceleración de la Tierra o algo, jorobando para siempre el espacio-tiempo de manera al principio imperceptible, pero cada vez más trágica a medida que iban pasando los años...

Porque, vamos a ver, desde que empecé a trabajar de una manera más o menos "seria", me doy cuenta de manera más dramática de que tiene que haber al menos un día en la semana que me roban, aún no sé si es el viernes, el sábado, el domingo, o los tres. No sé quién es el desgraciao que lo quiere para sí, no sé cómo me lo quita sin ser interceptado por el collejón que le daría yo si me enterase en el momento, no sé qué forma misteriosa y manipuladora tiene de actuar, que me pilla siempre desprevenida, y de repente es domingo por la noche y no he hecho ná. Como ahora, que ya me voy a ir a dormir y me da la sensación de que hoy he vivido sólo 5 minutos, y sé que mañana me levantaré, limpiaré un poco y habré empezado a corregir dos líneas cuando... ¡chas! serán las nueve del domingo, tendré el sueño de la muette y ese sentimiento temblón en la boca del estómago cuando pienso "madre, madre, que mañana es lunes". Y lo peor es que no habré terminado de corregir, no habré hecho nada de lo que tenía previsto este finde "sola en casa", hoy NO HE SALIDO DE FIESTA (ni ayer) y dará igual, porque no me habrá servido de ná...

Así que quiero saber qué pasa con mis sábados, o con mis viernes, dónde están. Lo mismo me los están abonando a una cuenta secreta y me los devolverán con intereses el día de mañana (bueno, eso si queda dinero en las Arcas para pagarme una pensión con la que pueda tener la compostura de saber en qué día vivo - ¿he dicho pensión? ¡¡madre, esto es peor que cuando empecé a fijarme en las tiendas de muebles!!), pero si es así, ya podían decírmelo, ¿no? Que te pilla de sopetón y no sabes qué hacer con tu vida. En fins, no sé si os pasa lo mismo, pero lo único bueno que yo le veo es que igual de rápido que pasan los findes, también suele pasar gran parte de la semana, de manera que la vida transcurre entre un "Anda, qué guay, pero si ya es viernes" y un "¿Ya es lunes? ¿pero pon keeeee?". Así que nada, feliz domingo, o lunes, o lo que sea. SMUAK!

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